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martes, 19 de abril de 2022

La santidad en relación a la salvación

 

La santidad en relación a la salvación

 




Llamados a ser santos

 

 “13 Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; 14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo. 17 Y si invocáis por Padre a aquel que sin acepción de personas juzga según la obra de cada uno, conducíos en temor todo el tiempo de vuestra peregrinación; 18 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”                                               

1 Pedro 1:13-19

 

Introducción:

¿Qué motiva nuestra obediencia a Dios?

R/ Miedo, temor (respeto), amor

Después del acontecimiento que marcara nuestra vida determinando nuestra historia en un antes y un después de Cristo, me refiero a la salvación.

Vivimos un antes de Cristo  conforme a nuestro propio criterio pensando que no hacíamos mal a nadie que era nuestra vida.

Ahora, Dios no me hace libre para ser egoísta, sino que soy parte de un propósito en Dios.                                                                                                                           Yo no tengo que renunciar a quien soy, yo me realizare como persona  individualmente, de lo que tengo que renunciar es al pecado.

 

 “Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad”

2 Tesalonicenses 2:13

 

1) Dios es Santo

a) Cuando hablamos de la santidad de Dios hablamos de la perfección ética y moral de Dios, la palabra santo en hebreo proviene de una palabra que significa cortar, separar. Por tanto, por la santidad de Dios debemos entender primeramente su separación de todo lo que existe. Dios es separado de todo. Dios es distinto de todo. Nada ni nadie es igual a Dios

 “¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis? dice el Santo.”

Isaías 40:25

b) La santidad de Dios es también su separación del pecado. Dios es éticamente santo. Dios es separado de todo mal moral. Y en virtud de eso Dios no tiene comunión con el pecado.

  • v  En Habacuc 1:13 “Muy limpio eres de ojos para ver el mal”                                           Dios no ve el mal, es decir, Él no lo aprueba, ni se deleita en el pecado.

 

  • v  Dios no sólo detesta el pecado, Él lo aborrece con todo su ser.                                     Salmo 5:4-6 “4 Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldad; El malo no habitará junto a ti. 5 Los insensatos no estarán delante de tus ojos; Aborreces a todos los que hacen iniquidad. 6 Destruirás a los que hablan mentira; Al hombre sanguinario y engañador abominará Jehová.”

 

v  1 Juan 1:5 “Este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos: Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él”


2) Dios es Santo  y es quien santifica (Salvación)

  • v  Es la obra acabada de Cristo de habernos santificado (es decir, trasladándonos de un estado de alejamiento impío a uno de consagración a Dios, ya sin “más conciencia del pecado.

“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios”

1 Corintios 6:20

 “como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir”

1 Pedro 1: 14, 15

 

“En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre”

Hebreos 10:10

  • v  Es una obra completa de Dios en el creyente, en esencia, el perdón de los pecados y la limpieza de conciencia, hace posible la consagración a Dios de los que son santificados. (Obra de Dios)

 

3)  Agradar a Dios y obedecerle (santificarnos) son dos cosas muy diferentes.

a) Agradamos a Dios al  confiar en los méritos de Cristo no en nuestros méritos                                                 

 

  • v  Somos aceptados en la familia de Dios por el sacrificio de  Cristo.                            “6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, 7 en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia”

Efesios 1:6-7

 

v  La muerte de Cristo nos redime.

“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1Corintios 6:20)

 

v  Nos acerca a Dios, nos reconcilia con El

“en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.” (Colosenses 1:14; Efesios 2:11-18)

 

v  Nos justifica

“24 siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 25 a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados” (Romanos 3: 24-25)

  

v  Nos comunica la santidad y la vida nueva de Cristo.

“quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras” (Tito 2:14; Efesios 5:27).

 


b) La santidad en relación a la salvación, la santificación es el resultado de la salvación.

Si bien es cierto que el obedecerle le agrada a Dios somos aceptados no por nuestros méritos, sino, por los méritos de Cristo

  • v  Cuidado ¡obediencia no legalismo!                                                                        Cuando hablamos de la obediencia, estamos hablando del fruto de nuestra salvación, una vida dedicada a honrar a Cristo mediante la búsqueda de la santidad.

  • v  La santidad como obediencia no sacrificios.                                                                   “22 Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas, como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros”

1 Samuel 15:22

Culto, ofrendas, etc.


c) Ser santificado es ser "apartado". Los sinónimos para santificado son   santo, consagrado y bendito, no es algo que paso una vez, es continúa a lo largo de nuestra vida.

  • v  Para que algo sea santificado significa que es apartado para un uso especial.         1Pedro 1:16 “porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”

 

  • v  Las personas que son santificadas nacen de nuevo y, por lo tanto, son parte de la familia de Dios.                                                                                                      Hebreos 2:11  “Porque el que santifica y los que son santificados, de uno son todos; por lo cual no se avergüenza de llamarlos hermanos”

 

"Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo" (1 Tesalonicenses 5:23)

 

Conclusión:

La obediencia bíblica a Dios

  • v  Significa escuchar, confiar, someterse y entregarse a Él y a Su Palabra. Mientras que la Biblia pone un fuerte énfasis en la obediencia, es importante recordar que los creyentes no son justificados (hechos justos) por la obediencia, sino son justificados por la fe en Jesucristo. La salvación es un regalo gratuito de Dios y no podemos hacer nada para merecerla.

 

  • v  La obediencia a Dios es considerada una virtud y se la define como acatar Su voluntad, aceptar sus designios, someterse a Su autoridad; es por tanto una actitud que el ser humano debe aprender, no viene de manera innata, es algo que debemos desarrollar con el paso del tiempo.

 

Aplicación:

La verdadera obediencia cristiana fluye de un corazón lleno de gratitud por la gracia (Salvación) que hemos recibido del Señor.

No nos motiva méritos tales como: Alcanzar el favor de Dios (En cristo), tampoco  el temor por las consecuencias de no obedecer, sino el amor.

Mi amor a Dios entendiendo que en esto no tengo mérito alguno pues él me amo primero (1 Juan 4:19) y Jesús nos dijo cómo le podemos demostrar el amor:

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos (Juan 14:15) ¡Quiere decir que si no le obedecemos es porque no le amamos realmente!

 

“Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor.                                      Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido.                                                                                                                                    Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado.  Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”

Juan 15:10-14

jueves, 28 de noviembre de 2019

La santidad de nuestros cuerpos


La santidad de nuestros cuerpos


“Y habrá allí calzada y camino, y será llamado Camino de Santidad; no pasará inmundo por él, sino que él mismo estará con ellos; el que anduviere en este camino, por torpe que sea, no se extraviará.”

                                                                                                                                                                       Isaías 35:8  



.
Para comprender la importancia de la santidad en nuestros cuerpos vamos a iniciar analizando varios conceptos que en acuerdo con la biblia nos iluminaran para una mejor comprensión.


I – La dos naturalezas

Cuando a Adán Dios le presento a Eva él dijo: 

“Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne”                                                                         Génesis 2:23.

 Era de su misma sustancia y naturaleza y de esa misma sustancia participo su descendencia… fuera para bien o para mal


En la biblia encontramos que la persona en cristo participa de dos naturalezas:

-       Esta la vieja naturaleza y la nueva naturaleza Juan 3:6.
-       El hombre carnal y el hombre espiritual 1 Corintios 3:1.
-       El hombre exterior y hombre interior 2 Corintios 4.16.
-       El viejo hombre y el nuevo hombre Efesios 4:22-24.


El hombre adámico participa de la naturaleza caída de su padre Adán.

“Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” 
                                                              Romanos 5:12

 
La persona en Cristo participa de la nueva naturaleza y se libera del poder del pecado.

“Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia.” 
                                                           Romanos 6:17- 18.


El hombre no son dos cosas o tres como se ha querido enseñar, el hombre es uno “espíritu, alma y cuerpo”

Tampoco que todo termina cuando morimos y nuestra alma inmortal estará siempre con el Señor como si no necesitase de cuerpo.

Pablo hablando de la esperanza de los cristianos dice que: “Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.” 
                                                         1 Corintios 15:53-55.

Cristo no solo resucito espiritual mente sino físicamente y dio evidencia.

“Más ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” 
                                                                    1Corintios 15:20

En apocalipsis vemos las almas de los que murieron por causa  de la palabra de Dios que no estaban en reposo aunque estaban en la presencia de Dios.

  “Cuando abrió el quinto sello, vi bajo el altar las almas de los que habían sido muertos por causa de la palabra de Dios y por el testimonio que tenían. Y clamaban a gran voz, diciendo: ¿Hasta cuándo, Señor, santo y verdadero, no juzgas y vengas nuestra sangre en los que moran en la tierra?”
                                                         apocalipsis 6:9-10

II – La “carne” no se refiere únicamente al cuerpo, sino a   la inclinación pecaminosa del alma

El cristiano no se debe frustrar por tener sentimientos y deseos pecaminosos pues todavía está en un cuerpo no regenerado el hombre interior esta regenerado “nueva creación”  pero el exterior aunque en parte pues a causa de la nueva naturaleza espiritual al haber sido redimido de las consecuencias del pecado y declarado justo y como la consecuencia del pecado es la muerte al no estar bajo muerte en cristo el pecado ya no lo gobierna.

El pecado se enseñoreara del creyente en la medida que el creyente se lo permita, el hombre sin cristo no puede negarse a pecar pues es esclavo a causa de la naturaleza caída, pero el creyente revestido de la nueva naturaleza en cristo es libre del poder del pecado para agradar a Dios.

¿Qué vendrá la tentación? Vendrá pero en él esta si por la fe lo resiste.

“Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” 
                                                                 Santiago 4:7
 
La carne es débil… si… pero, nosotros no vivimos según la carne para que sirvamos al pecado.

Dios a través de cristo nos capacito haciéndonos aptos para glorificar a Dios en nuestros cuerpos.

“Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.” 
                                                        Hebreos 13:20 - 21 


III - Hemos sido comprados por lo que no nos pertenecemos a nosotros sino a aquel que nos compro es decir a cristo.

“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” 
                                                            1Corintios 6:20 

Y no solo es que nos perdonó sino que nos adoptó somos hijos de Dios no solo espiritual también en la carne dice que somos carne de su carne, al día de hoy nuestro cuerpo no ha sido regenerado, lo que sucederá cuando el regrese.

 “Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.”  
                                                                      1 Juan 3:2 

La importancia de la santidad de nuestros cuerpos es discernir:
En el cristiano no es que debe morir el cuerpo para ser libres del pecado como si el cuerpo es malo… lo que ha de morir es la inclinación al pecado.

Si mi carne es la carne de Cristo cuando peco en la carne estoy ¡pecando con el cuerpo de cristo!

“Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos”
                                                                  Efesios 5:30

El pecado es pecado pero cuando pecamos con nuestro cuerpo estamos pecando con el cuerpo que cristo compro y que es habitación del Espíritu Santo y al designársela  a nuestro cuerpo “templo” es con la idea y propósito de consagración… consagramos nuestro cuerpo ósea lo apartamos para glorificar a Dios en el cómo morada santa.

“Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; más el que fornica, contra su propio cuerpo peca.” 
                                                                 1 Corintios 6:18 

“pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación” 
                                                                1 Tesalonicenses 4:3
 

“Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” 
                                                                1 Corintios 6:20 

Si este mensaje ha sido de bendición para tu vida, te invito a compartirlo, también me gustaría saber de usted y tener el privilegio de orar por ti.



lunes, 25 de noviembre de 2019

La condición del cristiano.


La condición del cristiano.




“Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no práctica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.”
                                                                                   1Juan 5:18

                                                                                  

Dios a través del profeta Oseas protesta contra Israel pues a causa de no tener el conocimiento correcto fueron destruidos y lo más triste es que no fue porque no tuvieran acceso al conocimiento sino por el contrario fue porque lo desecharon Oseas 4:6.

El apóstol Pedro nos advierte de no caer en este error y nos apunta en la dirección correcta al decirnos que aunque ahora a causa de la obra del diablo y el pecado todo se ve oscuro ¡no desechen el conocimiento!

“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;” 2 Pedro 1:19

El texto de 1 Juan 5:18-21 nos encara con la realidad y contrario al padre de mentira que se ha esforzado para que el pueblo de Dios desestime el conocimiento. Siguiendo fabulas y a hombres antes de lo que enseña la bendita palabra de Dios.
¡El cristiano es alguien en quien tiene que haber conocimiento bíblico!

 “El principio de la sabiduría es el temor de Jehová;  Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza.” En Proverbios 1:7

¡Y Despreciar el conocimiento de Dios es de insensatos!

Juan da por un hecho que el cristiano “sabe” y lo repite tres veces para que no quede dudas el cristiano debe de conocer lo concerniente a la vida eterna y aunque se puede caer en el error de pensar, cuando hablamos de vida eterna es hacia el futuro cuando la realidad es que la vida eterna es desde que aceptamos a Jesús como nuestro único y suficiente salvador. Juan dice “ahora somos hijos de Dios” 1 Juan 3:2

Que supone el apóstol Juan que el creyente de todo tiempo sabe…


Sabe que es un hijo de Dios que anda en santidad  y Jesús lo guarda del mal y aunque el diablo es real el cristiano al ya no estar bajo el poder del pecado el diablo no tiene poder sobre él aunque lo va a intentar.                                                                                                                                                                

 “Sabemos que todo aquel que ha nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.” 1Juan 5:18 


A - ¿Quién es el que ha nacido de Dios?

Cuando por fe aceptamos a Cristo como nuestro único y suficiente salvador.

“pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” Gálatas 3:26

No es un nacimiento físico, sino espiritual.

“Más a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” Juan 1:12

Todavía no se ha manifestado en su totalidad la nueva naturaleza es cuando nuestros cuerpos sean transformados, pero ya hoy y desde el momento que lo recibimos como Señor y Salvador ¡nacimos como hijos de Dios!

“Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es.”
 Juan  1 Juan 3:2

El apóstol pedro dice en cuanto a nuestra naturaleza al haber sido engendrado por Dios participante de la naturaleza divina.

 “Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia”  2 Pedro 1: 3-4

Pablo dice que en Cristo “en Él” las promesas de Dios son una realidad en el creyente

“Porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.”    2 Corintios 1: 20

B - El que es nacido de Dios no continúa en el pecado. Esto no se refiere a que un hijo de Dios nunca peca, sino, que no practica el pecado.

 Un hijo de Dios aunque renovado en su hombre interior en la carne no ha sido renovado y pueda sentirse atraído hacia alguna debilidad, no es esclavo del pecado ya no lo gobierna puede sentir la atracción pero no está bajo el poder del pecado en la medida que se santifique “se aparte del pecado y busque la voluntad de Dios para su vida bajo la guía y poder del Espíritu Santo , Dios le guardara en Cristo.

Vamos a ilustrarlo de la siguiente manera:

I – La posición del cristiano.
II – La condición del cristiano.

En el momento en que aceptamos el don de la salvación por medio de la fe en cristo Jesús, nuestro viejo hombre fue crucificado con cristo y así como el resucito nosotros resucitamos en novedad de vida 2 Corintios 5:17 dice que somos nuevas criaturas andamos en novedad de vida porque el viejo hombre ya fue crucificado “tiempo pasado”

I – La posición del cristiano.

Nuestra posición en Cristo no es algo deba de alcanzar el creyente, porque Cristo ya lo hizo el cristiano no debe de pensar que es algo no realizado por los impulsos que siente hacia pecar debemos entender que hemos sido vivificados en el espíritu… pero, continuamos en este cuerpo no regenerado y mientras así sea la carne querrá pecar Efesios 4:22 entonces:

A – Nuestro viejo hombre ya fue crucificado.  Tiempo pasado, ya fue realizado en Cristo… no es mérito nuestro ni tampoco podíamos porque estábamos muertos en delitos y pecados

 “sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado.” Romanos 6:6

 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” Efesios 2:1

B –  en el momento del nuevo nacimiento fuimos despojados del viejo hombre que fue crucificado en Cristo y  fuimos revestidos del nuevo “en Cristo” al ser un proceso “se va renovando”

“No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno”  Colosenses 3:9-10

C – La escritura nos insta a que por la fe vivamos lo que por medio del sacrificio de Cristo ¡ya recibimos!

 “porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos.” Gálatas 3:27 

II – La condición del cristiano.

El creyente debe apropiarse de lo que cristo hizo ya en la cruz y que el apóstol Pablo nos recuerda que el pecado ya no se puede enseñorear de nosotros porque el viejo hombre ya fue crucificado y al ser engendrados en Dios y participantes de la naturaleza divina ¡No en cuanto a la deidad! sino, en cuanto a su carácter santidad, justicia:

“Más el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.” Gálatas 5:22-23 

A -  Como consecuencia de la muerte expiatoria, la adopción y siendo participes de la naturaleza divina por la fe el pecado ya no se enseñoreara de nosotros Romanos 6:14 esto quiere decir que el pecado no tendrá más poder sobre nosotros, que el que nosotros le permitamos pues no somos esclavos del pecado, sino, de la justicia romanos 6:17-18

Primero adquirimos el conocimiento luego nos apropiamos de lo que el conocimiento nos revela de ahí las palabras del apóstol Pablo:

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad.” Efe 4:22-24

B –  Nuestra condición como cristiano  hace más de dos mil años que Cristo la pago; ahora nosotros lo que debemos es apropiarnos de lo que ya Cristo hizo por nosotros por la fe, pero no en nuestras fuerzas, sino en los méritos de Cristo pero debemos tomar una decisión si servimos al pecado o servimos a Dios en Cristo

“sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne”   Romanos 13:14 

El apóstol Pedro nos aclara que somos participantes de la naturaleza divina

 “por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina” 2 Pedro 1:4a 

C -  Aquel que fue engendrado por Dios le guarda, y el maligno no le toca.

Como hijos, Dios nos guarda en la medida que  nos guardemos para su Él.
Lo que Dios hizo en nosotros internamente en Cristo y lo que nosotros hagamos bajo la dirección y poder del Espíritu Santo ya el diablo no va a tener poder sobre nosotros pues somos simiente santa

“No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal”. Juan 17:15 

Conclusión:
El nuevo nacimiento no es solo un acontecimiento estático cuyo fin es el de introducirnos a la familia de Dios.
Además de este acontecimiento antes mencionado y de gran relevancia adquirimos el estatus de hijos de Dios no en deidad pero si en naturaleza, por lo cual en sí mismo denota un proceso gradual entendiendo el concepto de posición y experiencia en Cristo.

Nuestra posición: es de hijos de Dios en Cristo somos preservados del mal y de las consecuencias del mal al habérsenos imputado las justicias de cristo.
Naturaleza que todavía no se ha manifestado a plenitud pues al día solo hemos sido regenerados en nuestro hombre interior, pero sabemos que cuando Cristo regrese por nosotros seremos transformados y seremos como él.

Nuestra experiencia: mientras permanezcamos en este cuerpo y aunque el diablo no nos puede tocar, hay una realidad a causa de la debilidad de nuestro cuerpo “aun no regenerado” nuestra naturaleza adámica como el diablo intentaran frustrar la obra de Dios en nosotros y solo pasara lo que nosotros permitamos pues el Espíritu Santo que mora en nosotros nos capacita en la medida en que se lo permitamos Pablo lo dice de esta manera:

 “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.  Gálatas 2:20 

De ahí la importancia de la santidad en la vida del creyente para reflejar la verdad en su interior si apelamos a las palabras del Señor cuando dijo:

 “No es buen árbol el que da malos frutos, ni árbol malo el que da buen fruto.”  Mateo 7:15

 ¿Estamos dando frutos de arrepentimiento? O continuamos cediendo terreno a nuestro “viejo hombre”


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